Siendo honesta creo que estoy un poco enferma, he adquirido una obsesión talvez sin darme cuenta, talvez con intencionalidad. Casi dos años se han cumplido desde la ruptura y no he querido superarlo, es más, lo he asimilado como un modo de vida emocional. Me hago sufrir y aunque después me retracto y quiero parar, hay un dejo de placer en ello.